Como
casi todas las buenas ideas surgió de un grupo de amigos en un bar, casi
todos y todas proveníamos de la Casa de juventud Aleste, nos juntábamos
en un bar y en un primer momento no teníamos claro casi nada, solo que
queríamos hacer algo para los adolescentes y jóvenes, para aquellos
por los que nadie hacia nada, para los que daban guerra, para los que eran violentos,
para los que molestaban, para los que parece que pasaban de todo, etc
Pensamos
en poder abrir un centro, en algo para intervenir con las familias o en un proyecto
para prepararles para un empleo, nos surgían muchísimas ideas, pero
no nos surgía muchísimo dinero, bueno ni mucho ni poco, más
bien nada.
Eso sí en todo momento estuvimos respaldados por los salesianos,
la comunidad de Valladolid y también de León, en concreto por Chema
que entonces estaba en Valladolid. Respaldaban todas nuestras ideas, pero necesitábamos
que la administración se implicara de alguna manera y subvencionara alguna
de las propuestas. Este proceso llevo su tiempo, no recuerdo muy bien pero en
torno a dos años.
En
este tiempo fuimos perdiendo gente del grupo que habíamos iniciado. En
un principio éramos 6 personas, pero hasta que nos pusimos manos a la obra,
algunos de ellos siguieron su vida (montando una residencia de ancianos, en prisión,
otros trabajillos y de algún otro que perdimos la pista) total que aquí
nos quedamos, Oscar, que es el coordinador desde entonces de programa horizonte
y una servidora (Natalia) en espera de que alguien nos hiciera caso.
Y
nos lo hicieron, llegó la propuesta de abrir un centro de día, la
recién aprobada ley del menor en 2001 hacía a la administración
tener que moverse y poner nuevos recursos.
Pero éramos dos y necesitábamos
a otra persona, y pensamos en Chuchi; y ahí empezamos los tres y ahí
empezó Programa Horizonte, con el Centro de Día Alalba en marcha.
Después
de un tiempo con el centro de Día en marcha, pensamos que los chicos y
chicas con los que trabajábamos necesitaban poder acceder a una formación,
aunque fuera muy básica que les capacitara en algo de cara a la sociedad.
La mayoría eran chicos y chicas que estaban fuera de la educación
formal, por sus capacidades, por sus motivaciones y sobre todo por su comportamiento.
Podíamos trabajar con ellos de manera diferente a como se trabaja en
los institutos, con grupos reducidos, con una formación fundamentalmente
práctica donde se tuvieran en cuenta sus necesidades, sus circunstancias
y sus inquietudes, surge así el Programa de Garantía Social llamado
ahora PCPI.
Pasado
un tiempo nos hicimos una pregunta, ¿Qué normaliza más la
vida de una persona? En concreto la vida de estos chavales que tenían mucho
tiempo libre, que no pasaban tiempo en casa y que no estaban controlados por ningún
adulto
Nos dimos algunas respuestas, entre ellas pensábamos que algo
que podía ayudar a normalizar sus vidas era la posibilidad de encontrar
un empleo y nos pusimos en marcha. Pensamos en un proyecto básicamente
de orientación laboral, con un acompañamiento personal de cada caso
y surgió así el Proyecto Despega. Algo muy pequeñito al principio
que fuimos sacando adelante con ayuda de voluntarios, y del que tiramos algunos
años, pero ahora ya no es algo pequeñito ahora es algo bastante
grande.
A
continuación en Horizonte surge el Desván. El Desván quiere
ser un hogar para algunos niños y niñas que por diversas circunstancias
no pueden vivir en sus casas con sus familias.
Fue un proyecto que no surge
propiamente de la necesidad nuestra. Santiago Dominguez, jefe de área de
la gerencia territorial, en aquel entonces, amigo y muy buena persona, nos propone
montar un piso de protección de menores. Nosotros decimos que sí
a la idea, no sabemos muy bien lo que supone pero tenemos el apoyo de la comunidad
que nos dejaban el chalet donde anteriormente habían vivido ellos y muchísimas
ganas, así que el Desván se pone en marcha.
La
realidad de algunos chavales del Desván nos hicieron pensar en ¿Qué
hacer con los 18 años?.
Que ilusión es cumplir 18 años
¿verdad? Os acordáis, me gustaría que hicierais memoria,
para la mayoría de nosotros cumplir 18 años significa, hacer un
fiestón con los amigos, celebrar con la familia, regalos, ser mayor de
edad, puedes votar, beber, entrar en las discotecas, donar sangre, etc
¿Algunos
de nuestros chicos/as cuando cumplen 18 años sabéis lo que tienen?
El día, la noche, la calle y poco más, ante esta realidad tan dura
nos planteamos seguir el acompañamiento mas allá de los 18 años
y dar cobertura a las necesidades básicas en lo que son capaces de salir
adelante, que si que lo son ya que la mayoría son supervivientes desde
hace años y se adaptan mejor a las circunstancias adversas que muchos de
nosotros, surge el proyecto Emancipa.
Y
en los últimos años hemos puesto en marcha una línea de orientación
psicológica para chicos y chicas, familias y equipos educativos, un servicio
de hostelería que va viento en popa y un master sobre la atención
a la infancia, que básicamente es lo nuestro.
Desde el 2001 hasta el
día de hoy hemos crecido mucho, de tres a 18 personas, se dice pronto;
y esperamos que esto pueda seguir creciendo, como nuestro manzano recién
plantado.
Escrito
por: Natalia Sanz Jiménez (Psicóloga de la Fundación JuanSoñador
en Valladolid)