Emociones que traspasan personas, fronteras
Me monté en el taxi para volver a mi lugar d e trabajo en pajarillos porque llegaba iba ajustado de tiempo después de la reunión a la que me habían citado.
Lo conduciá un hombre que llamaba la atención por lo correcto, sin ser "empalagoso" ni muy hablador, sólo lo justo. Llevaba puesta Radio 3 de RNE. Me extrañó y me alegró al mismo tiempo. En otras ocasiones tienes que aguantar lo que quieran decir Onda Cero o la COPE. El trayecto pintaba bien. Me dio la impresión que no era de aquí, quizá por eso tampoco hablaba demasiado. Tenía aspecto de árabe, aunque en muchas ocasiones sea difícil diferenciar la tez de una persona árabe de la de una mediterránea o latina como la nuestra. De vez en cuando le echaba una ojeada para confirmar si era o no. Se me pasaban por la cabeza los comentarios que se habían hecho no hacía demasiado tiempo de inmigrantes árabes conflictivos, que se autoexcluían. Me gustaría que esa gente le viera. Seguro que es que hay de todo en todos lados.
En mitad del trayecto sonó su móvil. Contestó cuando ya estaba parado en un semáforo. Posiblemente no todo el mundo hubiera hecho lo mismo. Él sí esperó. Allí comenzó a hablar en árabe. Era árabe, marroquí, según supe luego. De repente , se
le rompió lavoz, exclamaba lo que parecía un "no puede ser". Era como un grito contenido, que parecía querer hacer suyo, dejarlo escondido pero sin poder.
Arrancamos con el final de la llamada. Le dejó hundido, entre sollozos y exclamaciones de no creer del todo lo que le acababan decir desde Maruecos. La rabía le hacía dar pequeños golpes al volante. Veía, con cierta envidia, la naturaliadd de su lloro y me preocupaba lo que realmente les estaba pasando.
Dudé, no sabía si decirle algo e intentar ayudarle o dejarle y respetar sus lágrimas. Me impresionó la naturalidad con que lloraba. Acabé preguntando, ME HAN DICHO QUE ACABA DE MORIR MI PADRE. Me lo dijo, como aun poniéndolo en duda y en un correcto castellano con acento de su país. No podìa casi hablar y sin embargo nucna eprdio el buen tono hacia mi. A duras penas seguimos la conversación que se iba haciendo más fluida, mientras sus lágrimas se iban serenando un poco. Me fue contando que hacía más de un año que no le veía, no podía ser, que había reservado la siguiente semana de vacaciones para, por fin, ir a verle, que no podía ser, que su padre le estaba esperando con muchas ganas, que no podía ser, que le había dejado bien, que estaba bien cuando habló con él y que ahora ya no le vería vivo, que, sin embargo, por imposible que pareciera, había sido.No admitió el dejarme "tirado" sin acabar la carrera. Me llevó hasta mi lugar de trabajo. Seguimos hablando un poco más, le invité a tomar un te o lo que quisiera. No, me dijo y le dejé llorando en el taxi.
Una historia así, ocurrida tan de repente, que te pilla tan de cerca , te hace sentir más próxima a la gente aunque venga de lejos , más humana, sin importar , sin ni siqueira pensar en si coincides en las creencias o la forma de pensar. Seguro que se iría a ver a su padre ya muerto, que pasaría unos días malos y que volvería a trabajar en su taxi un poco más solo, haciéndosele un poco más difícil estar así de lejos der su tierra. Dependerá también de nuestra acogida.
Algo así no sale en las noticias. De alguna forma lo debiéramos comentar también.
Miguel Ángel
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