Arraigada
a tierra firme eleva al cielo su meta crece siempre y sin descanso con
renovada firmeza. Extendiendo
sus raíces para beberse la tierra y con sus mejores jugos parirla
en semillas nuevas. Toda
la savia del mundo ha recorrido sus venas, ha alimentado sus ramas, ha
reventado en sus yemas. Se
adorna por serte grata y regalarte belleza, transmitiendo frescos bríos, dulce
aroma, brisa nueva. Y
se desnuda en otoño por reciclarse en la espera de florecer remozada y
fértil en primavera. Regalando
sus colores, la sombra de su realeza, su sinuoso regazo
¡Buen
cobijo del que sueña! Los
años esculpen surcos en su piel de madreselva y aún se mantiene
fuerte cual protectora corteza.
| Sabe
susurrarle al viento, cantar de substancia plena, vaciar sus soledades mientras
escucha tus penas.Y
en su silencio sonoro, en un éxtasis inmersa, se baña bajo
la lluvia. ¡El mundo es su nueva meta! Eres,
MUJER, ése árbol que crece por las laderas, en inclinados
barrancos y perspectivas inversas. MUJER,
¡árbol de la vida!, de la muerte hierbabuena, esperanza en
el invierno, ¡eterno fruto y promesa! Renaces
en cada noche, brillante entre las estrellas y sabes parir luceros con
la luna enredadera. MUJER
con todas las hojas, ¡siempre viva y tan despierta! ¡Árbol
de sabiduría del tronco de la experiencia! ¡Fotosíntesis
del beso! ¡MADRE!
¡DIOSA! ¡¡HECHICERA!! (Mercedes
Pastor Segovia)
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