La
movilidad sostenible es, pues, un concepto muy amplio, que tiene que ver no sólo
con aspectos de medio ambiente o consumo energético, sino también
con sociales (acceso a los servicios urbanos, seguridad vial, inclusión
social
), económicos y urbanísticos (cómo es la ciudad,
cómo se planifica y cómo funciona).
Centrándonos
en la ciudad, un grupo de actuaciones de los más importantes es el que
persigue la moderación (a menudo se le denomina "templado") del
tráfico, que persigue reducir el número de coches que circulan por
la ciudad y que lo hagan más despacio, para lo cual hay que adecuar el
espacio urbano y ofrecer alternativas viables al automóvil. Requiere un
enfoque integrador de todo el espacio urbano y de todos los modos de transporte
de forma complementaria.
La
mayor parte de nuestras calles están diseñadas básicamente
para el automóvil, que consume la mayor parte del espacio disponible. Las
preguntas a las que hay que responder son si es necesario que todas las calles
estén diseñadas así y si podemos prescindir totalmente del
automóvil en la ciudad. Se trata de identificar las vías que tienen
un papel esencial de cara al tráfico en el conjunto de la ciudad (vías
"de pasar"), pensando que la mayor parte del tráfico discurre
por un número reducido de calles, y recuperar las demás, dando prioridad
al viandante y a la vida urbana, generando un espacio orientado al peatón,
aunque ello no implica necesariamente la exclusión absoluta de los automóviles.
Se trata de favorecer lo que se conoce como "peatonalización difusa",
mejorando los espacios exclusivos del peatón, fundamentalmente las aceras,
que han de tener unas dimensiones y un diseño adecuados, y actuando sobre
las vías "de estar" (mediante técnicas como las de las
Zonas 30, los viarios de coexistencia o los espacios compartidos). El objetivo
es crear una red de itinerarios peatonales, que sirvan de soporte para la movilidad
urbana cotidiana, cumpliendo con cinco criterios: coherencia, conectividad, comodidad,
atractivo y seguridad. Es, sin embargo, un objetivo difícil, que requiere
una visión de la ciudad a largo plazo, participación de la ciudadanía
y un esfuerzo continuado.
Se
da un repaso a las propuestas y datos que la sustentan en las imágenes
que pueden verse a continuación: