VII CARNAVAL PAJARILLOS
15 de febrero de 2010
MANIFIESTO DE LAS ASOCIACIONES
El carnaval es tiempo de fiesta, diversión y, sobre todo, es el tiempo en que la imaginación y la magia reinan por unos días. Por eso este año comienza con este cuento.
Desde un lejano país, cuyo nombre no recuerdo muy bien llegó un día un cocinero a un pequeño lugar.
El hombre llevaba años viajando por muchos países, buscaba diferentes ingredientes para confeccionar un plato que asombrara al mundo, que fuera distinto a todos los platos ya inventados.Cuando llegó al lugar, lo primero que le llamó la atención fue que todas las calles tenían nombres de pájaros, se alegró por ello y pensó "aquí tiene que vivir gente muy original".
Se pasó varios días comprando todos los alimentos que encontraba en las tiendas y mercados.
Todas las noches se afanaba en encontrar la receta de sus sueños, pero nunca acababa de gustarle lo que cocinaba.Un día pensó en llamar a las gentes del barrio para que le trajeran los ingredientes que consideraran más especiales y que ellos utilizaban a diario.
Pensó que siendo gente tan original pudiera ser que le dieran algo que él desconocía.
Dicho y hecho, llenó de carteles las farolas, las puertas de las tiendas, las de los colegios, las de los mercados, los bancos de los parques y cualquier lugar donde se pudiera colocar un aviso.El cocinero no conocía muy bien el idioma del lugar y en el cartel se podía leer:
"Ruego a todas las personas del barrio me traigan, por favor, sus potingues más queridos. Muchas gracias".
Los vecinos, no entendieron muy bien lo que el cocinero pedía, pero acudieron a llevarle lo que mejor tenía cada uno. Unos traían pizcas de esfuerzo, otros de compromiso, algunos trocitos de reivindicación, casi todos, paquetitos con pepitas de ayuda, muchos trajeron cucuruchos con ganas de enseñar, los más acudían con tazas llenas de apetitos de aprender, de compartir. También acudieron con pucheros llenos de proyectos, de ilusiones.
Los niños en sus mochilas llevaron risas, juegos, hasta algunos le regalaron costumbres de otros países.
El cocinero quedó perplejo, pero empezó a mezclar todo, intrigado por ver qué salía de aquel amasijo.
Al cabo de una hora aquello empezó a oler a gloria, cuando lo probó le pareció algo exquisito, que no sabía a nada conocido. Había confeccionado el plato que siempre había soñado. Solo faltaba ponerle nombre.
Llamó a los vecinos y cuantos lo probaron quedaron encantados. Un niño dijo: está mejor que los canelones de la abuela, incluso sabe más rico que las tartas de cumpleaños.
El cocinero preguntó a las gentes qué nombre podría poner al plato, pero como era un sabor desconocido nadie sabía cómo llamarlo. Un abuelo se acercó con su nieta y cuando metió una cucharada en la boca, exclamó: ¡tiene sabor a barrio!
El cocinero llamó al plato "Sabor Pajarillos". Recorrió el mundo con su receta y se hizo muy famoso, y todos fueron felices y no comieron perdices, porque eran pajarillos, y colorín colorado este carnaval ha comenzado.
Amigos, es hora de aparcar los problemas, es hora de cantar, bailar, jugar y sobre todo de compartir y disfrutar del y con los del barrio. Adelante y feliz carnaval a todos.
Mª Ángeles Olea
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